el niño que olía las cosas

18 noviembre, 2005 :: 9:02 | Esto es puro abp con unos toques deTales' Weaver

El otro día pensaba en él, en él y en su hermano gemelo. Delgados, pelirrojos y pecosos. Callados y con una relación como solo los hermanos gemelos tienen. Daba la impresión que eran sus mejores amigos y que se decían cosas sin decirlas.

Jugaban muy bien a fútbol y llamaban la atención entre el resto de chavales mucho más morenos y movidos. Eran muy callados.

A veces te podían sacar de quicio porque su silencio era un poco la excusa para tomarte el pelo y salirse con la suya. Si no llamas la atención te evitas muchos problemas y si te quedas callado puedes hacer creer que estas muy atento y muy arrepentido. También daban la sensación de ser enigmáticos y precavidos, incluso desconfiados.

Pero el detalle que más me llamaba la atención es que olían las cosas. No solo las flores o las cosas que normalmente se huelen, olían la comida pero no solo cuando el plato llega humeando a la mesa sino antes de empezar a comer, cuando les dabas una rebanada de pan, incluso olían los cubiertos y el agua del vaso.

Olían los colores antes de usarlos, la pelota de fútbol cuando se la daban para que sacaran de banda, la ropa que se tenían que poner y la que se quitaban antes de ir a dormir.

Los otros chavales se daban cuenta a veces y se reían de ellos pero ellos lo seguían haciendo, más discretamente, pero lo seguían haciendo.

No husmeaban, olían las cosas como si el olor les completase la información que necesitaban para tratar con las cosas, el mundo. Me parecía muy curioso y cuando me descubro oliendo algo me acuerdo de ellos, de los niños que olían las cosas.

Ayer me acordaba de ellos y hoy me dicen uno de ellos esta muerto. Que el otro sábado se mato jugando con sus amigos saltando un banco. Un golpe en la cabeza. Desconozco los detalles pero no me importan mucho…

Ahora me vuelvo a acordar de él y me pregunto si pudo oler la muerte porque seguro que si no lo hizo es porque la muy cabrona quería pillarlo por sorpresa. Porque necesitaba oler las cosas para asegurarse que era aquello que sus otros sentidos le decían que era, para confiarse.

Posdata: Coloco el post en la categoría de relatos porque a veces solo relatando las cosas consigues decir lo que sientes. La foto que ilustra el post se llama Nosey y proviene de la cuenta flickr de Bilateral

6 comentarios en “el niño que olía las cosas”

  1. david comenta:

    veo la muerte casi cada dia y en ocasiones la tengo tan cerca que puedo olerla. Solo cuando pasan cosas así te paras a apreciar la esencia de la vida. Ojalá Richard hubiera podido oler la vejez.ojalá pudiera oler el dolor que deja su ausencia entre los suyos, así se daria cuenta de lo querido que era. Desde este rinconcito mi más sincero pésame a la familia.

  2. carmen comenta:

    Me gusta esa idea de que el olor completa la información que necesitamos para tratar con las cosas,totalmente de acuerdo,es otra fuente más de información.
    Alguien me ha dicho hace poco que la memoria olfativa es la más fuerte,la que más perdura,además yo puedo afirmar que ataca cuando menos te lo esperas.

  3. dvd comenta:

    Pues no te mentía quien te lo dijo, existe lo que se llama la persistencia olfativa y a ese disparo (a veces compulsivo) de la memoria por parte del olfato se le llama Síndrome de Proust, porque ese autor lo uso como excusa para su novela En busca del tiempo perdido

  4. unaestel comenta:

    un pequeño gran relato.
    A veces tendriamos que oler la muerte para vivir más la vida y a las personas que habitan en ella.
    La olor, ese sentido que despierta amores y recuerdos. No os habeis encontrado nunca oliendo una prenda de ropa de un ser querido? un peluche que os regalaron en su dia?… Es bonito recurrir al olfato para recordar y sentir las essencias de las personas que habitan en ellas.

  5. dvd comenta:

    Sigo investigando sobre el tema de la memoria olfativa y resulta que el procesamiento de las percepciones olfativas reside en parte en el sistema límbico, que controla las emociones, la conducta y el almacenamiento de memoria. Así que no me extraña que los olores sean tan persistentes en nuestra mente y en nuestros recuerdos.

    Una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca (perdonad si me pongo personal e intimo) es que me olieron en una manga de un suéter que había estado a mi lado, incluso después de lavar esa prenda de ropa :);):P

  6. Imageplus - Banco de Imagens comenta:

    Imageplus – Banco de Imagens…

    Todos os posts daqui são muito ótimos, parabéns para todos e que continuem assim….

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