luciferina

4 agosto, 2006 :: 15:51 | Esto es puro Tales' Weaver

De un salto llego al alféizar de la ventana. Había saltado mas de un metro y medio a unos 24 pisos de altura. Pan comido para una gata.

La ventana, como sabía, estaba abierta. El aire movía las cortinas de gasa azul oscuro y hacia que las motas plateadas brillaran de vez en cuando. Salto a una mesa y de allí al suelo. Solo el suave tintineo de una lampara de cristal acompaño estos movimientos.

El suelo era oscuro, de piedra semipulida, con vetas e irregular. Se acerco al sofá de cuero negro y se subió de otro salto. Fue hasta el rincón del mismo y se sentó encima del albornoz negro que estaba abierto encima del sofá. Se vio reflejada en un gran espejo que decoraba la pared principal del salón y que brillaba con los destellos de la luna llena. Se vio allí, sentada, como dibujada en ébano. “Toda una reina egipcia”, pensó.

De repente, aunque el aire se había detenido, sintió un escalofrío. Se estiro y dejo que con una suave contracción sus piernas crecieran. Su pelvis se estiro hasta formar unas caderas perfectas, su espalda se arqueo hacia atrás y sus hombros se abrieron. Sus brazos y dedos se estiraron mientras que sus garras se contraían en unas uñas pequeñas y afilada. Su cabeza se ergio mientras su cuello se estilizaba. Todo el pelo negro desapareció de su cuerpo mientras el de su cabeza se alargaba en una cabellera lisa y negra. Sus bigotes se escondían en su labio superior y sus pupilas se redondeaban en una pequeña esfera de color negro.

Sintió frío y se tapo con el albornoz mientras con la punta de la lengua noto el sabor de la sangre seca en sus labios. Sonrió.

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