la otra alicia
Viernes, Abril 27th, 2007Alicia empezaba a estar muy cansada de permanecer junto a su hermana en la orilla, y de no hacer nada; una vez o dos habÃa echado una mirada al libro que su hermana estaba leyendo, pero no traÃa estampas ni diálogos; y “¿de qué sirve un libro”, pensó Alicia, “si no trae estampas ni diálogos?”.
Asà que estaba deliberando en su interior (lo mejor que podÃa, ya que el dÃa caluroso la hacia sentirse muy soñolienta y atontada) si el placer de trenzar una cadena de margaritas merecÃa la molestia de levantarse a coger las margaritas, cuando de pronto llegó junto a ella un conejo blanco de ojos rosados.
No habÃa nada de particular en aquello; ni considero Alicia que fuese muy excepcional oÃr al Conejo decirse a si mismo: “¡Dios mÃo!¡Dios mÃo!¡Voy a llegar demasiado tarde!” (al pensar en ello más tarde, se le ocurrió que debÃa haberle extrañado una cosa asÃ; sin embargo, en aquel momento le pareció la mar de natural); pero cuando el Conejo se sacó un reloj del bolsillo del chaleco, lo consultó, y luego reanudó apresuradamente la marcha, Alicia se incorporó de un brinco, ya que se le ocurrió que jamás habÃa visto un conejo con un bolsillo de chaleco, o con un reloj que sacar de él; y, muerta de curiosidad, echó a correr tras él por el prado, justo a tiempo de ver cómo se metÃa por una gran madriguera bajo el seto.
Un instante después se coló Alicia también, sin parase a pensar cómo saldrÃa.
Y casi se comió al conejo que estaba parado justo delante de ella. Justo mientras Alicia se sentaba en el suelo, el Conejo le pregunto: “¿Pero tu no eras rubia?”
Anotación al margen: El texto es el inicio real de Alicia en el PaÃs de las Maravillas, yo solo he añadido la ultima frase. La imágenes son obra de Joshua Middleton (simples bocetos dice el gacho en su blog) y dedico este post a Manu Pigmalión (le debo una historia sobre la Princesa Frambuesa) se que le gusta la niña repelente rubia (a mi me gustaba más la Alicia exuberante)








