Por qué no tengo un blog
Domingo, Noviembre 30th, 2008Pues porque:
me parece que lo que pienso no le importa a nadie (en el sentido de “a ti qué te importa”);
porque mandaría a la mierda al primer gilipollas que me preguntara con faltas de ortografía y sin sentido alguno, que dónde puede encontrar un oso gloomy;
porque mis pensamientos me los suelo guardar para mi y no necesito compartirlos con un gran número de gente;
porque no me gusta hablar con desconocidos;
porque no he puesto ni un sólo enlace en mi breve paso por el universo blogero;
porque pongo pocas imágenes y mucho texto;
porque soy poco constante en la escritura;
porque si hablo de literatura me parece oir un eco, y para eso ya vomito todo mi “talento” en libretas que nadie ha de ver nunca;
porque tengo muy mala hostia;
porque no le aguanto a nadie que me diga lo que cree que pienso o lo que cree que me pasa;
porque no me voy a desnudar y enseñar las tetas a todo el mundo, haciendo ver que tengo una página de contenido pseudointelectual;
porque siento mucho respeto por la gente que se atreve y lo hace bien y no pretende engañar a nadie;
porque lo virtual nunca ha sido lo mio;
porque no siento respeto alguno por alguien que dice que me va a denunciar por decir algo que no he dicho, y entonces sí tendría motivos para denunciarme, porque me cagaría en sus…
en fin; porque soy un encanto que siempre sostiene una ceja en alto.
Bueno, pues hasta aquí ha llegado el cruce de caminos. De aquí en adelante tendreis que seguir sin mi, seguro que hay más de uno que lo agradece (yo la primera). Os dejo con el amo que ya vuelve a retomar sus posesiones.
Ha sido toda una experiencia, pero como dice Robert Preston al final de Victor o Victoria: “sois una gente estupenda…pero no quiero volver a veros nunca más”.
Salud y bitácora.





