Azul de lapislázuli
20 noviembre, 2008 :: 20:56 | Esto es puro abpEl señor Alex Gross me tiene fascinada. No sólo porque sea un ilustrador de tomo y lomo, sino porque esas ilustraciones tienen algo, que hace que no puedas parar de mirarlas y de imaginar qué narices querrán decir, supongo que es lo que tiene el surrealismo.
En estas ventanas ilustradas en las que nos hace asomarnos todo es reconocible, no hay nada figurativo o desenfocado. Pero creo que es la unión de esos elementos cotidianos lo que desasosiega a quien mira. Todo tiene un aire de sueño que hace que mires dos veces, te frotes los ojos y digas que esto no tiene sentido.
Una muestra de lo extraño, fue tropezarme con una versión del famoso Descendimiento de Van Der Weyden, en el que Gross sólo conserva a la virgen desmayada bajo la cruz.
Hacer la comparación:


Una curiosidad: en el cuadro original, el manto de la virgen está pintado con un pigmento de lapislázuli traído desde Afganistán. Por eso tiene ese tono azul increíble, y supongo que sigue en pie desde 1.443 porque se utilizaron productos de calidad.

20 noviembre, 2008 :: 22:39
Habría que decir que en el renacimiento(y posteriores épocas, excepto en las muy recientes) el color azul encarecía sobremanera el precio del cuadro, debido a que(como tu indicas) tenian que importar los pigmentos desde mercados que se encontraban muy alejados. Era incluso más caro que usar dorado en la pintura y por eso la mayoría de arte medieval tiende hacia tonos terrosos y ocres.
21 noviembre, 2008 :: 18:30
Muy inquietante ese avión cayendo al fondo.
22 noviembre, 2008 :: 10:41
Es que es el descendimiento.
23 noviembre, 2008 :: 21:33
Aunque más curioso es el cambio de sexo de Jesucristo, claro que la unión de todo es la leche y como bien dices, te da por rebanarte el celebro e intentando saber qué diablos estaría intentando expresar el artista, o que había fumado, jejeje.
23 noviembre, 2008 :: 21:36
jejeje, cerebro, que estoy gilipollas
24 noviembre, 2008 :: 16:22
Pues esta no es la imagen más inquietante que tiene.
3 diciembre, 2008 :: 22:33
Con esa anécdota sobre el viaje del pigmento Matilde Asensi hace tres libros :);):P