Hacia tiempo que quería recuperar este tipo de post pero la verdad entre una cosa y otra no son tan habituales (como últimamente todos los posts del blog… poco habituales) como pensé…
La receta de hoy en realidad podría ser de cualquier estación del año pero como es primavera y es el primer post realizado desde la nueva casa (y la cocina) sirva como inauguración de todo lo que queramos inaugurar.
Esta receta se trata de una que apareció hace unos meses en el suplemento dominical de El País dentro de su sección culinaria dedicada en ese numero a comida para hacer, congelar y descongelar durante la semana.
Es una especie de pastel de carne, embutido y queso hecho al horno que se puede congelar una vez cocinado y que se puede descongelar fácilmente para comer cortado en lonchas.
Los ingredientes son pechugas de pollo fileteada, jamón dulce, jamón serrano y queso Idiazábal. La mantequilla es para untar el molde.
Después de untar el molde se ponen las lonchas de jamón dulce cubriendo todo el molde como si lo tapizáramos. La idea es que esas lonchas servirán para empaquetar todo el resto del pastel.
Y ahora tan fácil como hacer capas con el resto de ingredientes: primero el pollo, sal y pimienta…
Después el queso…
Y para terminar el primer piso, el jamón serrano…
Así, de capa en capa, vamos completando el molde.
Cuando ya hallamos llegado hasta arriba, cerramos el paquete con los faldones de jamón dulce que hemos dejado por los bordes del molde.
Y al horno, unos 45 minutos a 180 grados.
El aspecto del pastel no es muy jugoso cuando sale del horno (y el de la foto menos que se chamusco un poco) pero el contenido del molde estará de chuparse lo dedos.
Para servirlo y conservarlo se desmolda y se le da la vuelta para que quede para arriba la parte del fondo del molde. Se sirve templado y se corta en lonchas generosas.
Realmente un plato sencillo pero resultón y que se puede recalentar en unos segundos en el micro para disfrutarlo en cualquier momento o ocasión :) ;) :P