El titulo del post no hace referencia a como hemos vivido las pasadas Navidades sino a que nos habíamos decidido a hacer tres pasteles mientras durasen las fiestas para disfrutar solos o en compañía. Y aprovechando el ramalazo pastelero que mejor que hacer unas cuantas fotos e invitaros a probar las recetas. Los tres pasteles son: Pastel de Queso Quark, Brownie y Tiramisu.
El primer pastel que hicimos fue el de Queso Quark. Para este usamos 500g de Queso Quark, tres huevos, un par de yogures y 200g de azúcar. La harina es para el enharinar el molde donde pongamos la masa.
Mezclamos todos los ingredientes hasta que sea una masa cremosa sin rastros de azúcar.
Para este pastel gastamos el poco azúcar blanco que teníamos por casa así que la masa salio bastante clarita.
La colocamos en el molde para el horno y la dejamos a 180º unos 40 minutos.
Es normal que la masa empiece a subir mientras este en el horno, luego al enfriarse volverá a un tamaño más real con una consistencia esponjosa. Para saber si el pastel esta hecho por dentro lo más cómodo es la prueba del palillo… se clava un palillo en el centro del pastel, si este sale limpio ya esta… si sale con resto de masa todavía le falta…
Y este es el aspecto final de nuestro pastel de Queso Quark. La verdad es que es un pastel ideal para postre diario acompañado con fruta (del tipo frutas del bosque o mandarinas, naranjas o incluso piña) o con mermelada.
El segundo pastel era un clásico que queríamos probar en casa: un Brownie, el pastel de chocolate más frecuente en los restaurantes.
Los ingredientes son 250g de chocolate para fundir (o a la taza, o de cobertura,…), 200g de mantequilla, tres huevos, 200gr de azúcar y 100 gr de harina.
Ahh y al hacer la foto se me paso colocar un ingrediente, así que se ganaron una foto para ellas solas. Para añadir a la masa del Brownie un buen puñado de nueces.
Lo primero es picar (rallar, partir, machacar, trocear) el chocolate para fundirlo y reservar una quinta parte (50g aprox.) para añadir a la masa después.
Al chocolate picado se le añade la mantequilla y via microondas se calienta hasta que se funda y quede todo ligado en una crema. Es recomendable hacerlo en varias veces a potencias muy bajas para no quemar el chocolate ni la mantequilla e ir removiendo la mezcla.
A la crema de chocolate se le añade el azúcar y la harina, y se integra todo poco a poco.
Se le añaden las yemas de los huevos y se mezcla bien.
Batimos las claras aparte para conseguir que estén a punto de nieve para añadirlas a la mezcla de chocolate. Esto es el ideal y ayudara a que el Brownie sea más esponjoso ya que no tiene levadura pero tampoco pasa nada porque se añadan sin batir.
Con la mezcla final brillante por las claras añadidas, añadimos las nueces (peladas y troceadas) y el chocolate picado.
Ponemos la mezcla en un molde para el horno y la tenemos unos 40 minutos a 180º. Como siempre la prueba del palillo es nuestra mejor aliada para saber si el pastel esta hecho o no.
Y este es el aspecto de nuestro primer Brownie. Toda una bomba de chocolate pero con un sabor increíble y que acompañado con helado de vainilla resulta insuperable.
Y para acabar este triplete pastelero uno facilito: el Tiramisu. De recetas de Tiramisu hay cientos pero yo uso una que hace mucho tiempo me pasaron y que da muy buen resultado.
Los ingredientes son 500g de Mascarpone, 4 huevos, 10 cucharadas de azúcar, café, bizcochos y chocolate molido. Hay gente que usa algun licor o vino dulce para emborrachar los bizcochos pero yo esta vez preferi dejarlo huerfano.
Se mezcla todo bien aunque como en el caso del Brownie aparté las claras para batirlas un poco con el ideal de ponerlas a punto de nieve.
Una vez todo mezclado se cubre un molde con los bizcochos (incluso pueden estar duros) y se los remoja con el café recién hecho. También se puede poner el café en un plato e ir mojando los bizcochos antes de ponerlos en el molde.
Una vez remojados se vierte la mezcla sobre los bizcochos (en mi caso, el Tiramisu queda ligeramente amarronado por usar azúcar moreno) y se espolvorea chocolate rallado por encima. Antes de servir interesa meterlo en la nevera una hora o dos.
Una vez enfriado, el Tiramisu gana consistencia pero sigue siendo supercremoso y un poco escandaloso para servir pero el resultado merece la pena.