El otro día pensaba en él, en él y en su hermano gemelo. Delgados, pelirrojos y pecosos. Callados y con una relación como solo los hermanos gemelos tienen. Daba la impresión que eran sus mejores amigos y que se decían cosas sin decirlas.
Jugaban muy bien a fútbol y llamaban la atención entre el resto de chavales mucho más morenos y movidos. Eran muy callados.
A veces te podían sacar de quicio porque su silencio era un poco la excusa para tomarte el pelo y salirse con la suya. Si no llamas la atención te evitas muchos problemas y si te quedas callado puedes hacer creer que estas muy atento y muy arrepentido. También daban la sensación de ser enigmáticos y precavidos, incluso desconfiados.
Pero el detalle que más me llamaba la atención es que olían las cosas. No solo las flores o las cosas que normalmente se huelen, olían la comida pero no solo cuando el plato llega humeando a la mesa sino antes de empezar a comer, cuando les dabas una rebanada de pan, incluso olían los cubiertos y el agua del vaso.
Olían los colores antes de usarlos, la pelota de fútbol cuando se la daban para que sacaran de banda, la ropa que se tenían que poner y la que se quitaban antes de ir a dormir.
Los otros chavales se daban cuenta a veces y se reían de ellos pero ellos lo seguían haciendo, más discretamente, pero lo seguían haciendo.
No husmeaban, olían las cosas como si el olor les completase la información que necesitaban para tratar con las cosas, el mundo. Me parecía muy curioso y cuando me descubro oliendo algo me acuerdo de ellos, de los niños que olían las cosas.
Ayer me acordaba de ellos y hoy me dicen uno de ellos esta muerto. Que el otro sábado se mato jugando con sus amigos saltando un banco. Un golpe en la cabeza. Desconozco los detalles pero no me importan mucho…
Ahora me vuelvo a acordar de él y me pregunto si pudo oler la muerte porque seguro que si no lo hizo es porque la muy cabrona quería pillarlo por sorpresa. Porque necesitaba oler las cosas para asegurarse que era aquello que sus otros sentidos le decían que era, para confiarse.
Posdata: Coloco el post en la categoría de relatos porque a veces solo relatando las cosas consigues decir lo que sientes. La foto que ilustra el post se llama Nosey y proviene de la cuenta flickr de Bilateral